Colombia apoyo contra la covid-19

Colombia: Más de 3.000 personas reciben apoyo contra la Covid-19 

Hemos atendido a más 3.000 personas, que reciben apoyo contra la Covid-19, gracias a kits de alimentos, de higiene y de dignidad a la población más vulnerable. Tras un año y medio desde el comienzo de la pandemia de la COVID-19, la región del Pacífico colombiano todavía está lejos de superar la crisis económica y sanitaria que se generó debido al confinamiento social.

Más de 3.000 personas reciben apoyo contra la Covid-19

Los departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño han sido los más afectados por la pandemia debido a que, anteriormente, ya sufrían una situación de crisis humanitaria. El flujo migratorio de personas venezolanas, la presencia de distintos actores armados ilícitos, la pobreza estructural y la sensible situación geográfica donde se desencadenan varios desastres naturales son factores de riesgo que afectan a diario a la población de la zona.

Para dar respuesta a esta situación, se ha implementado el proyecto “Respuesta humanitaria a una población vulnerable mixta (colombiana y venezolana) específicamente afectada por la emergencia COVID-19” que ha terminado atendiendo de manera exitosa a más de 3.023 personas. Concretamente se atendieron a 1.222 personas en el municipio de Buenaventura (Valle del Cauca), a 1.019 personas en el municipio de Buenos Aires (Cauca), a 538 en los municipios de Tumaco, Barbacoas, Roberto Payán y Magüi Payán (Nariño) y a 244 en el municipio de Medio Baudó (Chocó).

Según los equipos de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), la región pacífica de Colombia ha reportado el 87% de las emergencias nacionales entre enero y marzo de 2021. Además, durante el último mes de agosto la región ha presentado 561.856 casos de contagio de coronavirus y 17.609 fallecidos por la enfermedad.

La pandemia aumenta la desigualdad

Con la aparición de la pandemia se ha incrementado la brecha de inequidad que existe en las relaciones de género, clase económica, zonas urbanas y rurales, grupos étnicos… Estas desigualdades contribuyen a diferentes tipos de violencia y exclusión a nivel económico, social y político.

Las comunidades con las que trabajamos tienen un alto grado de vulnerabilidad. Hemos puesto énfasis en las madres cabeza de familia, los y las desplazadas y migrantes, los niños, las niñas y los adolescentes. Después del estudio de necesidades hemos observado que las dificultades económicas se han agravado.

Muchos de los hogares encuestados manifestaron que desde el inicio de la pandemia el número de comidas diarias se ha reducido, llegando en ocasiones a una sola comida al día. Asimismo, el acceso a la higiene y a la prevención de los elementos de contagio de Covid-19 ha sido compleja.

Los kits de alimentación permitieron a las personas que han recibido ayuda satisfacer las necesidades nutricionales de sus hogares sin exponerse al riesgo de contagio y a los riesgos adicionales generados por el actual conflicto armado. Además, el apoyo económico que han recibido algunas familias ha contribuido a reducir las necesidades generadas por la falta de recursos, especialmente en los hogares encabezados por mujeres y migrantes.

Sólo el 25% de la población vacunada

Por otra parte, el suministro de kits de higiene y de dignidad ha sido un apoyo para el acceso a elementos de higiene personal que resultan inaccesibles en momentos de emergencia. Estos elementos han sido de ayuda para la prevención del contagio de la COVID-19 y el aumento de la capacidad de resiliencia de la población.

La gente de mi comunidad quedó muy contenta y agradecida con el apoyo de ActionAid porque resultó un alivio para esas familias que se encuentran en ese estado de vulnerabilidad. Sobre todo, para los adultos mayores que, por lo regular, se les dificulta la posibilidad de salir a ganar, trabajar o ir a comprar los alimentos. También hay muchas mamitas que son madres solteras y, al igual que yo, tienen sus chinos pequeñitos y no pueden abandonarles para irse a laborar.” declara Jenny Fernanda, lideresa de la vereda de Las Delicias en Buenos Aires.

El proyecto cierra con un índice positivo de impacto, pero todavía hay mucho trabajo por hacer. A esta situación tenemos que sumar que desde junio sólo el 25% de la población del Pacífico está vacunada. Esa situación se debe principalmente a la dificultad de llevar a las zonas geográficas más remotas y supone un reto para las organizaciones y el Estado ya que es en estos lugares donde se concentra la población más vulnerable.

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