vacunas

Los países ricos están acaparando las futuras vacunas para la COVID19

Alianza por la Solidaridad-Action Aid hace un llamamiento a la comunidad internacional para que apueste por vacunas contra la COVID-19 que sea accesibles y asequibles a nivel mundial. Y es que, el 75% de las dosis de posibles vacunas que podrían estar disponibles para 2021 están siendo compradas por los países desarrollados.

Los países con más recursos anuncian compran masivas de dosis. Mientras, la iniciativa COVAX de Naciones Unidas aún no ha logrado los 3.400 millones de euros que necesita para diciembre. El objetivo de esta iniciativa es acelerar el desarrollo y la fabricación de vacunas, garantizando a la vez un acceso justo y equitativo para todos los países del mundo. Estos recursos permitirían asegurar que las futuras vacunas puedan llegar a los trabajadores de primera línea y a poblaciones vulnerables en los países en desarrollo antes de final del año próximo.

Sin una vacuna accesible y asequible para todos es imposible acabar con el virus

Desde Alianza por la Solidaridad-Action Aid se recuerda que una vacuna accesible y asequible a nivel mundial redunda en interés de toda la humanidad. Sobre todo teniendo en cuenta la rapidez de expansión del COVID-19. Si las vacunas solo estarán disponibles para las personas con recursos y las naciones con recursos, la pandemia continuará desgarrando las sociedades en los años venideros, cuando ya van más de 55,5 millones de infectados y 1,3 millones de fallecidos.

La vacuna y todos los tratamientos, diagnósticos y otras tecnologías para abordar la pandemia deben proporcionar un acceso equitativo y distribución justa para todos los países, incluidos los países menos adelantados, en función de sus índices de infección. Dentro de países, también debe haber una distribución justa de las vacunas según las necesidades. El personal de atención sanitaria y social y las poblaciones más vulnerables y en riesgo tendrían que ser atendidos en primer lugar.

La condonación de la deuda externa de los países es fundamental para garantizar la compra y distribución de las posibles vacunas

Además, se denuncia que se sigue exigiendo el pago de la deuda externa a países en desarrollo. Los países carecen de recursos para dar una atención sanitaria adecuada a sus poblaciones y no podrán asumir ni la compra ni la distribución de las posibles vacunas. La condonación de la deuda externa es una reivindicación que se viene haciendo desde hace años en el sector y que cobra mayor importancia en medio de la crisis económica y social generada por la pandemia.

Desde Alianza por la Solidaridad-Action Aid, se defienden algunas consideraciones clave:

  • Un acceso igualitario para mujeres y niñas

    Si los medicamentos o vacunas de COVID-19 no tienen una distribución amplia, en muchos países las mujeres y las niñas saldrán perdiendo. Las investigaciones muestran que los hogares a menudo dan prioridad a necesidades de los miembros masculinos de la familia cuando los servicios esenciales, como la atención médica y la educación, no están disponibles. Esto será terriblemente injusto ya que las mujeres están al frente de la lucha contra la pandemia, representando el 70% de la fuerza sanitaria mundial.

  • Servicios de salud pública sensibles al género

    La vacuna solo será accesible para todos si hay suficiente personal de salud e infraestructuras adecuadas para implementarlas. Como se muestra en nuestro informe «Who Cares» , los sistemas de salud pública no han recibido financiación suficiente durante toda una generación, debido a las políticas de austeridad y a reglas fiscales que han permitido a las grandes empresas, incluidos los gigantes farmacéuticos, obtener beneficios de pandemias como ésta. Es imprescindible una reforma fiscal y la cancelación de la deuda externa países en desarrollo. Además, precisan, con urgencia, refinanciar los sistemas de salud pública, de modo que todos reciban la atención médica y los medicamentos que necesitan.

  • Suspensión del pago de la deuda externa hasta fin de 2021

    Dado que la suspensión temporal de la deuda externa no está siendo suficiente para atender al crisis sanitaria y social, debería extenderse esta suspensión al menos hasta finales del año 2021 e instar a los gobiernos del G-20 a condonarla en lugar de aplazarla, lo que sólo traslada el problema al futuro. Debe apoyarse la rápida creación de un mecanismo que reestructure esa deuda para que no afecte a servicios de salud o esenciales. Hoy, los países gastan más del 12% de sus presupuestos en el pago de esa deuda, lo que les impide usar esos recursos para cuestiones como la compra de vacunas y servicios de vacunación de las poblaciones.

  • Monitoreo de la sociedad civil

    En muchos países, los esfuerzos para combatir la COVID-19 se han visto deteriorados por la corrupción y la discriminación estructurales. Para asegurar que los intereses económicos no obtengan el control de la distribución de vacunas es crucial una fuerte supervisión pública a nivel local, nacional y mundial, con un papel activo de las organizaciones de la sociedad civil.

  • No dejar a nadie atrás

    Se deben realizar esfuerzos especiales para garantizar que las vacunas estén disponibles para personas migrantes y refugiadas, apátridas y aquellas personas que viven en países que enfrentan sanciones.

  • Producción rápida a gran escala

    Una sola empresa farmacéutica no tiene la capacidad para fabricar suficientes vacunas para satisfacer las necesidades del mundo. Por ello, es fundamental planificar una producción masiva. Esto requiere un cambio total en las prácticas de la industria farmacéutica. Las empresas deben colaborar y compartir conocimientos y patentes. La producción de genéricos por los sistemas de salud pública debe animarse siempre que sea posible.

Desde Alianza por la Solidaridad-Action Aid se defiende que la cooperación internacional es fundamental para desarrollar y distribuir vacunas a la enorme escala necesaria para garantizar el acceso equitativo y universal. En este sentido, el mundo rico debe proporcionar urgentemente los 3.400 millones de euros necesarios para poner en marcha los esfuerzos de vacunación en los países en desarrollo en 2021.

Para poner fin a esta devastadora pandemia, debemos anteponer los intereses de la humanidad a los intereses de grandes corporaciones, grandes farmacéuticas o gobiernos individuales. Los principios de solidaridad y justicia son los únicos que pueden dar una salida de la pesadilla del COVID-19.

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