Gaza: madres y bebés se enfrentan al frío invierno sin apenas ayuda
Ninguna madre debería elegir entre alimentar a su hijo o mantenerlo caliente. Pero es lo que está pasando. A medida que el invierno se aproxima, miles de mujeres embarazadas y madres recientes en Gaza se enfrentan a condiciones insoportables. Sin alimentos, agua potable, ni atención médica, están dando a luz en tiendas improvisadas, mientras las temperaturas bajan y crece el riesgo de enfermedades e hipotermia.

El invierno más cruel: madres y bebés en Gaza luchan por sobrevivir sin ayuda
La historia de Raneen refleja la crisis humanitaria que atraviesan miles de familias.
“Las tiendas son insuficientes. Oí que muchos niños murieron el invierno pasado por el frío, y solo rezo para que mi bebé sobreviva. Nos tapamos con retazos de tela. Tengo solo dos mudas para él, una puesta y otra secándose. Incluso encender un fuego para cocinar se ha vuelto casi imposible”
Raneen, madre de un bebé de cuatro meses.
La falta de recursos básicos hace imposible garantizar la supervivencia de los recién nacidos. Los precios de productos esenciales, como la leche infantil o los pañales, se han disparado y la ayuda humanitaria no está entrando al ritmo suficiente:
“No puedo permitirme comprar leche ni pañales. Solo puedo cambiarlo cada ocho o diez horas. Mi bebé sufre una erupción que sangra. Es devastador verlo sufrir sin poder hacer nada.”
Raneen apenas puede alimentarse. “Antes era fuerte y sana, pero ahora me siento débil como un polluelo. Llevo meses comiendo solo lentejas, arroz y pasta. Apenas tengo fuerzas para amamantar. Mi pelo se cae, tengo mareos y cansancio constante. Me estoy apagando lentamente”, confiesa.

Un sistema colapsado en Gaza
En toda Gaza, el sistema sanitario ha colapsado. La mayoría de los hospitales están destruidos o sin capacidad de atender emergencias. Una mujer embarazada que prefirió mantener el anonimato explicaba que «No hay servicios médicos. No puedo ir a uno privado porque no tengo dinero. La mayoría de hospitales han colapsado. Tengo miedo de que algo me pase a mí o a mi bebé al dar a luz».
Otra mujer, Duaa, embarazada, está gravemente desnutrida, pero no puede pagar ni las vitaminas, ni el complemento de hierro que necesita. El testimonio de estas mujeres revela una realidad desgarradora: en Gaza, la maternidad se ha convertido en una lucha diaria por sobrevivir. Las restricciones a la entrada de ayuda humanitaria impiden que lleguen alimentos, agua, medicinas o ropa de abrigo.
Mientras las bajas temperaturas se acercan, el tiempo se agota. Sin un acceso humanitario inmediato y sin trabas, miles de mujeres y bebés podrían enfrentarse a un invierno mortal. Ninguna madre debería tener que elegir entre alimentarse o mantener a su hijo caliente.


Pedro Armestre














