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Haití: ayuda para 25.000 personas con malnutrición

La ayuda humanitaria contra la malnutrición en Haití sigue siendo urgente. La inestabilidad sociopolítica que ha vivido Haití en los últimos años se ha intensificado en el último año por el asesinato del presidente Moïse en julio de 2021, el resurgimiento de los secuestros que afectan a todos los estratos de la sociedad y los conflictos entre bandas que paralizan reiteradamente el suministro de las gasolineras. Esto provoca una escasez de combustible y de ciertos alimentos procedentes de Puerto Príncipe en los mercados, lo que incrementa el precio de los productos alimentarios en un país donde la inflación se situa en el 27,5%.

Condiciones adversas para el desarrollo

Por otro lado, el nivel de vulnerabilidad estructural del país explica que muchos hogares sean extremadamente sensibles a las perturbaciones causadas por los riesgos climáticos, las subidas de precios, o las pérdidas de cosechas; y muy vulnerables a la inseguridad alimentaria y nutricional aguda. Esta situación reduce la capacidad de los hogares, sobre todo de los que están en situación de mayor pobreza, para acceder a los alimentos y les obliga a recurrir a estrategias de supervivencia negativas que erosionan sus medios de vida. Es posible que tengan que vender activos que son esenciales como la última hembra de su ganado, herramientas productivas o semillas, o que tengan que endeudarse mucho. Además, la necesidad de cambiar los hábitos de consumo puede provocar la reducción del gasto en educación y sanidad, o cambios nutricionales al dejar de consumir alimentos ricos en nutrientes, como hortalizas o carne, que son reemplazados por alimentos más pobres. Pero esto, que asegura el acceso a la energía alimentaria suficiente a corto plazo, tendrá efectos negativos a la larga en la nutrición y la salud de las personas.


Los efectos nocivos de la crisis climática en la seguridad alimentaria

En 2021 el paso de varias tormentas tropicales supuso pérdidas de cultivos y ganado. A esto se unió un terremoto de 7,2 grados en agosto, que devastó zonas enteras de los departamentos del Sur, Nippes y Grand Anse, y cuyas consecuencias aún son visibles en miles de edificios. Este año las precipitaciones por debajo de lo normal están afectando a los resultados de la campaña agrícola de primavera en varias zonas agroecológicas. Estas pérdidas de cosechas, combinadas con la ralentización de las actividades económicas debido a la violencia de las bandas armadas, la inseguridad generalizada y la inflación que supuso un aumento del 54% del valor de la canasta básica (Arroz, harina de trigo, maíz, frijoles, azúcar y aceite vegetal)  a principios de este año, han afectado en gran medida al poder adquisitivo de los hogares más pobres y a su capacidad para acceder a los alimentos. Según datos de la última Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC, por sus siglas en inglés), en marzo de 2022, 1,32 millones de personas están clasificadas en la Fase 4 del IPC (Emergencia) y 3,18 millones de personas en la Fase 3 del IPC (Crisis), es decir, 4,5 millones de personas (el 45% de la población analizada) pasan hambre y necesitan ayuda urgente.

Haití, ayuda contra la malnutrición

Para contribuir a la mejora de las condiciones de seguridad alimentaria y nutrición en el departamento del Sudeste, Alianza por la Solidaridad – ActionAid gracias al apoyo de la Unión Europea ha ejecutado el proyecto “Respuesta de emergencia a la inseguridad alimentaria y nutricional de los hogares más vulnerables en IPC 4 en el departamento del Sudeste”. Dicho proyecto de asistencia alimentaria a través de transferencias monetarias incondicionales en 3 ciclos del equivalente en gourdas de 100 USD por mes ha permitido a 5.000 de los hogares (25.000 personas) más vulnerables en IPC 4, muchos con menores en situación de malnutrición, de las comunas de Belle Anse y de Bainet cubrir sus necesidades alimentarias más urgentes.

Gracias a este proyecto, también cofinanciado por la Cooperación Española (AECID), y a la no condicionalidad de la ayuda, las familias más vulnerables han podido satisfacer otras necesidades básicas como acudir a un centro médico o a la escuela. La inyección de dinero ha permitido también la dinamización del mercado local, con un impacto positivo en toda la zona.

 

 

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