El trabajo doméstico no remunerado supondría el 16% del PIB de Bolivia

El Servicio Plurinacional de la Mujer y de la Despatriarcalización “Ana María Romero”– SEPMUD junto con Alianza por la Solidaridad – ActionAid presentaron el Diagnóstico sobre el aporte al sistema económico de trabajo de cuidado en el nivel nacional, un estudio donde se dimensiona la economía del cuidado no remunerado y las brechas de desigualdad en la distribución del mismo en los hogares bolivianos.

El estudio hizo un análisis cuantitativo y cualitativo sobre la dimensión económica que tiene la economía del cuidado, midiendo el tiempo dedicado al trabajo no remunerado. Con los resultados se busca evidenciar la importancia de contar con una cuantificación real de su impacto en el Producto Interno Bruto (PIB) del país.

“Antes de este estudio, no existían encuestas sobre cómo se invertía el tiempo dentro de los hogares bolivianos”, afirma Magalí Chávez, Coordinadora de Programas de Alianza por la Solidaridad-ActionAid, “ahora ya sabemos la dramática situación que se vive dentro de las casas”.

Trabajo doméstico no remunerado: las mujeres hacen el doble

El estudio se realizó en 27 municipios priorizados de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Chuquisaca, Oruro, Potosí, Tarija, Beni y Pando a través de encuestas y grupos focales, con la participación de 1.158 personas de diferentes edades y sexos donde se recogió información importante referida al tiempo invertido en el trabajo doméstico. Según el estudio las mujeres invierten el doble de tiempo que los hombres en el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado y los hombres destinan más tiempo que las mujeres a cuidados personales, hechos que se explican por las construcciones, roles y estereotipos patriarcales donde los hombres pueden disfrutar de partidos de fútbol o viernes de soltero, mientras que la sociedad confina a las mujeres a espacios domésticos y las tareas de cuidado.

En la actualidad la normativa existente no garantiza un pago justo y el salario percibido por este sector se encuentra por debajo del mínimo nacional”, afirma Gioconda Diéguez, coordinadora de Alianza por la Solidaridad-ActionAid en Bolivia, y continua “los resultados evidencian la importancia de contar con una cuantificación del trabajo no remunerado y reflejarlo en el Producto Interno Bruto para poder medir el impacto del trabajo no remunerado en la economía boliviana y promover acciones y políticas públicas que regulen este aporte todavía no reconocido”.

La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia reconoce en su artículo 338 el valor económico del trabajo del hogar como fuente de riqueza y el deber de cuantificar este trabajo en las cuentas públicas. Un trabajo que, según el estudio, representaría el 16% del Producto Interno Bruto (PIB) si se tomara como base el salario promedio que gana una trabajadora del hogar remunerada. Un aporte que sería realizado en un 70% por las mujeres.

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