Casi 24 millones de desplazamientos por desastres ambientales

Casi 24 millones de personas (23,7 millones) tuvieron que dejar su hogares en 2021 para trasladarse a otras zonas dentro de su país o región debido a desastres, entre los que los de origen ambiental, ya sea por el cambio climático, acaparamiento de recursos naturales o contaminación, suponen el 94% del total.

Así lo revela el último informe del IDMC (Internal Displacement Monitoring Centre), unas cifras de las que se hace eco Alianza por la Solidaridad-ActionAid y que ponen de manifiesto el reto al que se enfrenta la humanidad. Estas cifras, previsiblemente, seguirán aumentando este 2022 debido a los eventos (sequías, incendios, inundaciones…) que están teniendo lugar en estos momentos.

Casi 24 millones de desplazamientos por desastres ambientales

Muchas de las evacuaciones causadas por fenómenos climáticos durante el último año del que hay datos ya disponibles, fueron de carácter preventivo, debido a las alertas de ciclones e inundaciones que afectaron a zonas densamente pobladas de la región de Asia-Pacífico, alcanzándose en la India (4,9 millones), China (6 millones) y Filipinas (5,7 millones). Son los desplazamientos más altos jamás registrados por estos motivos. En muchos países del mundo, la crisis ambiental se solapó con conflictos armados y contextos de violencia, como es el caso de Mozambique, Myanmar, Somalia o Sudán, que intensificaron los daños en la seguridad alimentaria de millones de personas.

Crisis ambiental, conflictos, desigualdad…

Coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente, recordamos que en gran parte de África, la suma de una sequía que se prolonga en los últimos meses, las guerras interiores y la invasión de Ucrania, que ha disparado los precios de los alimentos y combustibles, han puesto a cientos de millones de personas en una situación extrema de riesgo de hambruna que está implicando desplazamientos internos. La situación es especialmente preocupante en el Cuerno de África, donde el precio se ha incrementado tanto que algunas familias desplazadas están casando a sus hijas a cambio de «un poco de gasolina o comida«.

Si bien África es el continente donde esta migración ambiental es más importante, los desastres también generaron 1,7 millones de desplazamientos en América Latina en 2021, más de la mitad debido a tormentas e inundaciones. Las inundaciones, esta misma semana en Brasil ya han dejado más de un centenar de muertos y en Guatemala también se contabilizan estos días víctimas mortales y cuantiosas pérdidas materiales por este motivo.

Las personas de los países empobrecidos o del Sur Global tienen una probabilidad seis veces mayor que las de las naciones ricas de sufrir lesiones, perder sus hogares, ser desplazadas o evacuadas, o necesitar ayuda de emergencia a consecuencia de las catástrofes.

El cambio climático actúa como un multiplicador de las vulnerabilidades preexistentes, es decir, de una pobreza, falta de recursos e inseguridad alimentaria que ya estaban presentes, razón por la cual los daños y pérdidas no afectan igual en el hemisferio norte que en el sur. En el caso de las mujeres, el impacto es aún mayor: actualmente representan el 80% de las personas que se tienen que desplazar en busca de refugio fuera de sus territorios.

A los eventos extremos que van en aumento, según certifican los científicos, hay que sumar los millones de personas que abandonan sus hogares, e incluso sus países, por otros impactos ambientales que tienen que ver con el acaparamiento de tierras y de agua debido a los monocultivos u otras actividades productivas y económicas, vertidos contaminantes y grandes obras de infraestructuras, como hidroeléctricas, que acaban desplazando a la población de las comunidades.

Medidas para apoyar a los más vulnerables

Estas migraciones y desplazamientos forzosos por motivos climáticos y por expolio de recursos naturales seguirán aumentando según se agraven las consecuencias e impactos del cambio climático generado por las emisiones contaminantes y la necesidad de disponer de bienes naturales –tierra, agua y minerales- que mantienen el actual sistema productivo y comercial global.

Por ello, hacemos un llamamiento para tomar medidas urgentes y valientes en la lucha contra el cambio climático, poniendo el foco en las personas, lo que exige poner en marcha políticas migratorias que den una respuesta que esté a la altura del reto de las migraciones  y desplazamientos forzosos inducidos por el clima, sin caer en falsas soluciones como la securitización, el control y la externalización de fronteras.

Los gobiernos, incluido el español, además, deben proporcionar un mayor apoyo, mediante financiación climática, a  las poblaciones afectadas por el cambio climático, de forma que puedan adaptarse a la emergencia, a la vez aprobar normativas que regulen la actividad de grandes multinacionales, tengan en cuenta a la población local y protejan los bienes naturales.

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