COP30: menos del 3% de la financiación climática apoya una transición verdaderamente justa

Nuestro nuevo informe revela una alarmante falta de inversión en la transición justa: solo el 2,8% de la financiación climática mundial se destina a proyectos que prioricen a las personas y comunidades más afectadas por la crisis climática.

Una década de promesas incumplidas

A pocos días del inicio de la COP30 en Belém, Brasil, publicamos el informe Financiación climática para una transición justa: así se mueve el dinero.

El estudio muestra que menos del 3% (2,8%) de la financiación climática global apoya enfoques de transición justa, lo que equivale a apenas 630 millones de dólares en los últimos diez años. Esta cifra revela una brecha profunda entre los compromisos políticos, la financiación y las acciones reales necesarias para garantizar un futuro sostenible que no deje a nadie atrás.

“Es urgente abandonar los combustibles fósiles y la agricultura industrial y avanzar hacia las energías renovables y la agroecología, pero esto debe hacerse de manera que proteja los empleos, los derechos de las personas y garantice alimentos y energía asequibles para todas”
Isabel Iparraguirre, experta en justicia climática.

 

Pero, ¿qué significa una transición justa?

La transición justa es uno de los temas centrales de la COP30 y hace referencia a un cambio profundo del modelo económico, energético, productivo y de consumo hacia una economía baja en carbono, sostenible y equitativa.

Su objetivo es garantizar que la transformación ecológica no aumente las desigualdades, sino que proteja el empleo digno, los derechos sociales y el medioambiente.

Los enfoques de transición justa incluyen (entre otras cosas):

  • La participación activa de las comunidades locales en la planificación.
  • La formación y el apoyo para nuevos empleos verdes.
  • Ayudas económicas para cubrir los periodos de transición cuando se cierran industrias contaminantes.

Sin embargo, el informe revela que este tipo de proyectos están gravemente infradotados: solo uno de cada 35 dólares de la financiación climática mundial se destina a iniciativas verdaderamente justas, y solo uno de cada 50 proyectos (1,96%) escucha y apoya de forma adecuada a las comunidades afectadas.

“Sin una transición justa, la acción climática corre el riesgo de empujar a las personas a una mayor pobreza y generar rechazo social”
Teresa Anderson, autora del informe y líder global en Justicia Climática de ActionAid Internacional.

 

Historias del Sur Global: cuando la transición no es justa

El informe también recoge testimonios de comunidades del Sur Global afectadas por proyectos agrícolas o energéticos que, en nombre del desarrollo o la mitigación del cambio climático, han generado impactos negativos sobre sus medios de vida. Uno de los casos documentados proviene de Timbiras, en el estado de Maranhão (Amazonia brasileña). Allí, una comunidad que vive del aprovechamiento sostenible del babasú —una palmera que produce aceite y fibras— sufre las consecuencias de la deforestación y la expansión de la agricultura industrial.

Durante años, aviones y drones han fumigado pesticidas sobre la zona, provocando problemas de salud como dolores de cabeza, náuseas y erupciones cutáneas. Aunque el uso de pesticidas fue prohibido, la aplicación de la norma sigue siendo débil y la deforestación continúa avanzando.

Estas historias reflejan el riesgo de que una transición mal planificada reproduzca dinámicas extractivistas, dejando atrás a quienes más necesitan apoyo.

Hacia un “Mecanismo de Acción de Belém”

De cara a la COP30, Alianza–ActionAid y otras organizaciones reclamamos la creación de un “Mecanismo de Acción de Belém” sobre transición justa, que coordine esfuerzos internacionales, fomente el aprendizaje compartido y asegure recursos financieros suficientes para que nadie se quede atrás. Este mecanismo sería clave para garantizar que las políticas climáticas no solo reduzcan emisiones, sino que también impulsen justicia social, equidad de género y derechos humanos.

A medida que el mundo se prepara para la COP30, nuestro mensaje es claro:

No habrá justicia climática sin una transición justa.

El futuro verde debe construirse con las personas, no a costa de ellas.