Natasha, la acogedora incomprendida

Natasha es medio ucraniana pero nació y ha vivido toda su vida en la ciudad de Comrat, en Moldavia. Esta madre de dos hijos decidió acoger en su casa a tres refugiadas ucranianas después de que estallara la guerra. No conoce a nadie más que lo haya hecho en su entorno y se siente incomprendida por algunos de sus vecinos. 

La ciudad de Natasha

Para entenderlo hay que conocer la realidad de su ciudad. Comrat es la capital de Gagauzia, una región del sur de Moldavia en la que se habla un idioma propio, el gagauzo, y también ruso. Allí se ven canales de televisión rusa, buena parte de la información que reciben es la que se emite desde el Kremlin. 

La posición sobre la guerra está marcada por las noticias que reciben. Hay gente en Comrat, una ciudad donde se levanta una estatua de Lenin, que cree que es Ucrania la que está bombardeando sus propias ciudades, como cuenta Natasha. El 80% está del lado de Rusia. Eso explica que la solidaridad hacia los refugiados ucranianos sea menor en esa región.  

Ayuda sin importar la procedencia

Natasha se define como ciudadana del mundo y tiene la convicción de que hay que ayudar a las personas que lo necesitan, sin importar de dónde vengan o el idioma que hablan. Por eso esta profesora de canto acoge a tres mujeres ucranianas a las que ya considera parte de su familia. Desde que llegaron, a principios del pasado mes de marzo, comparte todo con ellas. Limpian juntas la casa, salen a comprar juntas, relata. 

Vive la incomprensión de cerca. Su ex marido, que vive en Moscú, se enfadó cuando supo que Natasha acogía a personas ucranianas en casa. Por suerte, cuenta con el apoyo de sus hijos. 

Natasha no cree que el resto de los habitantes de su región sean malas personas, sino que más bien se ven influenciados por los que ven y lo que leen. Y explica preocupada que a través de Facebook se extienden rumores sobre malas conductas de los refugiados. Ella insiste en que es necesario ayudarles y no deja de intentar convencer a sus amigos para que sigan su ejemplo de acogida. 

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