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Retorno a casa

Martes, 22 enero 2019

Ent3 - 2

Nunca me fui emocionalmente. Siempre seguí ligado a las personas que conocí tiempo atrás; interesado por la actualidad nigerina y los obstáculos crecientes que afronta este país saheliano, considerado el Estado más pobre de la Tierra y una zona de expansión yihadista para los organismos internacionales, obcecados en su exclusiva visión segura. Siempre he continuado atento a lo que acontecía por mi faceta de investigador académico sobre cuestiones migratorias en el lugar, pero sobre todo por el lazo personal establecido con el país y sus gentes. Níger es un país que atrapa por infinidad de cosas y una de ellas es el río, el Níger, el tercero más grande de África y una maravilla para los sentidos y para respirar.

 

5 días después de aterrizar en el aeropuerto internacional Diori Hamani, me siento como en casa. El proyecto que hemos venido a realizar “El Sáhara, un desierto en movimiento” empieza a coger forma y voz para relatar las afectaciones de las políticas europeas de externalización de fronteras en el Sahel y hasta ahora han sido muchos los reencuentros, los saludos sinceros con personas importantes en mi vida y también, por quéEnt3 - 1 no decirlo, algunas puertas cerradas de instituciones cada vez más herméticas al periodismo, a pesar de gestionar dinero público.

 

Esto nos otorga mayor curiosidad, perseverancia e insistencia para conocer y discernir lo que acontece con las personas en movimiento, en muchos casos, bloqueadas en Niamey. Son migrantes que regresan de Libia o Argelia, expulsados o repatriados, en algunos casos contra su voluntad, que ahora quieren retornar a sus países del Golfo de Guinea para abrazar a sus familias. Hay también otros que se dirigen al norte –no sólo a Europa, la mayoría sólo al Magreb- enfrentando la disuasión de todo el entramado puesto en marcha en el país para evitarlo. Unos van y otros vienen, y es que de eso va la vida, aunque algunos sigan sin entenderlo y apuesten por forzarlos en un sentido u otro. En mi caso, he ido y vuelto de forma privilegiada por mi color de piel y mi nacionalidad, todo lo contrario que sucede para quienes traviesan por aquí. Ahí está justamente nuestro objetivo: denunciar las injusticias. Defendemos, por tanto, el derecho a libre circulación, a migrar, a quedarse y también a retornar, pero siempre que sea de forma realmente voluntaria y no fruto de la disuasión.

 

¡Seguimos!

 

 

 

Oriol Puig


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