Los habitantes de Gaza se han acostumbrados a vivir entre la destrucción total: cortes de ayuda, desplazamientos constantes, servicios interrumpidos y una vida marcada por la incertidumbre. En este escenario límite, son las mujeres quienes sostienen lo que queda en pie. Atienden emergencias emocionales, acompañan a familias traumatizadas, organizan lo poco que hay y mantienen redes que evitan que comunidades enteras se derrumben.
Pero ellas no pueden solas. . Con tu donación mensual reforzaremos servicios que están al límite: apoyo psicológico, atención a embarazadas, espacios seguros para quienes más sufren y presencia comunitaria en los barrios más golpeados. Cada contribución permite actuar cuando los accesos se cierran, cuando la ayuda no llega y cuando el mundo deja de mirar.