IV Concurso de relatos cortos sobre violencia de género: Por ti. Por vosotras

La Fundación Luz Casanova ha publicado el libro de IV Concurso de relatos cortos sobre violencia de género

Este maravilloso libro, que contiene veinte relatos contra la violencia de género, tiene como protagonistas a las mujeres: las vivas, las muertas, una policía, una enfermera, una nieta, una hija…

Alianza por la Solidaridad/Action Aid ha tenido el privilegio de haber cedido las ilustraciones Exposición Aliadas que Alianza organizó en 2018, cedidas por diferentes artistas.

El concurso de relatos de la Fundación Luz Casanova tiene ya una andadura de cuatro ediciones e intenta visibilizar otra pandemia, la de la violencia de género porque como dice María Victoria Rosell Aguilar en su prólogo: » Toda la sociedad es protagonista de la violencia machista, que es la forma más extrema de discriminación de las mujeres.»

Por ti. Por vosotras

Amado Storni

 

A las nueve de la mañana el tráfico en Madrid resulta asfixiante. Más aún si llueve, como hoy. Después de la tregua navideña los días de horarios y oficina retornan puntuales a la capital. Enciendo la radio del coche:

«El Gobierno ha actualizado las cifras de víctimas mortales de la violencia machista y eleva a 1.025 el número de mujeres asesinadas desde 2003».

Vengo de pasar la noche con Marcos, mi hijo, ingresado desde hace un mes en el hospital. La brutal paliza que le dieron a las puertas de una discoteca le dejó en un coma profundo. Una semana después descubrí en Internet el video de aquella descomunal zurra. Mil veces le di al play para memorizar cada gesto de aquellos cinco desalmados que en unos pocos minutos habían destrozado la vida de mi hijo, un adolescente de apenas dieciséis años, la mía y la de mi familia. Mil veces lloré al verlo ensangrentado, indefenso, tirado en el suelo y recibiendo puñetazos, patadas y golpes. Uno de ellos le acertó en la cabeza y lo dejó inconsciente. Aun así, siguieron

siguieron golpeándolo. Ninguno de los muchos testigos acudió en su ayuda. En mi afán de castigar a los culpables contraté a un detective. En menos de dos semanas ya sabía sus nombres, y sus apellidos, y sus domicilios. No era suficiente: necesitaba que aquella «manada» sintiera el dolor que sintió mi hijo. Ese afán de venganza me llevó a contratar los servicios de un sicario. Aunque el odio me consumía carecía del valor para enfrentarme a ellos. Ayer, día de Reyes, encontré un video en el móvil de Marcos. Se le ve forzando a una joven en los lavabos de una discoteca. Con la mano derecha presiona su cuello mientras con la izquierda graba la atroz violación. Ella apenas puede respirar. Llora desconsoladamente. Está indefensa. Aún recuerdo su cara de pánico. Al soltarle el cuello, la chica grita: «No, por favor». Marcos le levanta la falda, le rompe la blusa y la empuja contra la pared. Intentando defenderse, la muchacha le golpea el rostro. Como respuesta recibe un violento puñetazo que la deja inconsciente. Aun así, Marcos sigue forzándola. La muchacha cae al suelo. Aquel viernes, el primero de diciembre, mi hijo violó a una joven en los lavabos de una discoteca. La misma noche en la que recibió aquella brutal paliza.

La radio dicta su sentencia:

«En el primer trimestre de 2019 se han registrado en toda España un total de 377 delitos de agresión sexual con penetración. Mayoritariamente son cometidas por hombres jóvenes o incluso adolescentes».

Se necesita poco tiempo para poner punto y final a la eternidad de un mundo que parece hecho para permanecer, un mundo de cuya fragilidad nadie se percata hasta que se rompe. Calle de la Vía Límite. Giro a la derecha. Avenida de Asturias, número 68. Policía Municipal de Madrid. Mi hijo es culpable de violación y voy a denunciarlo. Por ti. Por vosotras.

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