No llegan los fondos para financiar la adaptación al cambio climático en los países del sur

Los países que se han reunido esta semana en la Cumbre (virtual) de Adaptación Climática, organizada por los Países Bajos, están lejos de aportar los fondos necesarios que ayuden a financiar las acciones para adaptarse al cambio climático en los países empobrecidos. Unos recursos estimados en 100.000 millones de dólares anuales y que según los últimos datos recabados por la ONG Oxfam en 2020, en 2017 y 2018 solo alcanzaron unos 60.000 millones. El 80% fueron préstamos a devolver, en lugar de subvenciones, aumentando así la deuda externa de los países más afectados por el cambio climático.

Por eso, denunciamos el escaso compromiso para destinar más recursos a acciones de adaptación climática en las regiones más vulnerables.

Mientras constatamos que los fondos destinados en la actualidad son claramente insuficientes, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ya predice que la cantidad necesaria para afrontar los daños y pérdidas provocados por el cambio climático aumentará, debido a la mayor intensidad de los impactos. Calculan que para el año 2030 necesitarán 280.000 millones al año para ayudar a los países del sur con la adaptación, ascendiendo hasta 500.000 millones para 2050.

Los países del sur global, los que más sufren y menos contribuyen al calentamiento

Este llamamiento a un aumento de fondos para la adaptación climática coincide con un momento en el que Alianza por la Solidaridad-ActionAid constata sobre el terreno los graves impactos que desastres climáticos están generando en varios continentes. En Centroamérica, nuestros equipos han comprobado los daños en los territorios de una temporada de huracanes como no se conocía, que han afectado a 6,5 millones de personas y dejado sin recursos a casi medio millón.

También equipos de ActionAid están apoyando estos días a las zonas afectadas por el ciclón Eloise, que tocó tierra en Mozambique el sábado 23 de enero. La tormenta golpeó duramente en comunidades que aún estaban luchando por reconstruir sus medios de vida después del paso del ciclón Idai, en 2019. Dos años después, más de 100.000 familias aún viven en refugios temporales, sin que hayan recibido fondos para la reconstrucción y la adaptación a estos fenómenos extremos.

Estos son sólo algunos ejemplos de los 11.000 desastres climáticos que se han registrado, según la Organización Mundial de Meteorología, en los últimos 50 años, y que han supuesto un coste de unos 3,6 billones de dólares según la ONU.

Aumenta la brecha entre e el apoyo que necesitan las naciones vulnerables y la financiación proporcionada por los países ricos

Harjeet Singh, coordinador global de Cambio Climático de ActionAid, insistía en que: “Hay áreas de Mozambique que aún se recuperan de la devastación del ciclón Idai, y ahora, son azotadas por otra poderosa tormenta e inundaciones severas. Estas son un claro recordatorio de la urgente necesidad de apoyar a los países en desarrollo que ya luchan contra la crisis climática. Pero existe una brecha enorme y cada vez mayor entre el apoyo que necesitan las naciones vulnerables para adaptarse y protegerse contra los impactos del cambio climático y la financiación proporcionada por los países ricos”.

Almudena Moreno, coordinadora de Desarrollo Local Sostenible de Alianza por la Solidaridad, ha declarado:

“Es una cuestión de justicia. Las poblaciones de los países que menos han contribuido a la actual crisis socio-ambiental son las que sufren con mayor intensidad las inundaciones, sequías y otros fenómenos extremos que afectan a sus modos de vida y sus ecosistemas. Es urgente apoyar sus acciones de adaptación para que cuenten con mayor capacidad de soportar los impactos negativos, que ya son inevitables gracias a nuestro modelo insostenible de producción y de consumo”.

Otra cumbre sin los resultados esperados

La Cumbre para la Adaptación Climática de esta semana debía haber servido para dinamizar los mediocres esfuerzos de adaptación que están poniendo en marcha. Pero, el resultado es que una vez más hay una gran carestía de recursos en el sur global para poner en marcha soluciones. Especialmente a nivel local y en las comunidades que están en la primera línea del impacto del cambio climático. De hecho, un informe oficial presentado sobre el continente africano destaca que sólo el 10% de la actual financiación climática llega a las poblaciones locales. Además el informe pone el foco en las dificultades que tienen las instituciones para acreditarse y poder conseguir estos escasos fondos.

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