El coronavirus complica la vida y trabajo de miles de cooperantes de ONGs españolas

8 de septiembre: Día de las Personas Cooperantes

La actual pandemia del coronavirus, que ya ha infectado a casi 27 millones de personas en el mundo, ha supuesto un antes y un después en la vida y trabajo de los más de 2.000 cooperantes y voluntarios de ONG españolas que trabajan en países en desarrollo. Los y las cooperantes trabajan en circunstancias excepcionales, ya sea sobre el terreno o en la distancia, debido a las medidas de seguridad impuestas en los países.

En este 8 de Septiembre, Día de la Persona Cooperante, desde Alianza por la Solidaridad-ActionAid se reclama al Gobierno la necesaria modernización de un sector que es fundamental para el desarrollo social y económico global. Además, es necesaria una dotación presupuestaria muy superior a la actual. España sigue estando a la cola en la Unión Europea en cuanto a inversiones públicas en cooperación al desarrollo y ayuda humanitaria. Hoy, la Ayuda Oficial al Desarrollo supone un 0.19% de la Renta Nacional Bruta, lo que la sitúa muy lejos del 0,5% que se anunció para el final de esta legislatura.

Desde los inicios de la actual pandemia global, los/as cooperantes y voluntarios/as han tenido que redoblar su trabajo, tanto para continuar con los proyectos que ya tenían en marcha y no podían abandonarse, como para atender las necesidades urgentes provocadas por dicha pandemia.

Dar continuidad a los proyectos, indispensable para paliar la crisis causada por la pandemia

En muchos casos, los y las cooperantes expatriados han regresado a España, ante las dificultades de seguridad que suponía quedarse en regiones aisladas y conflictivas o con graves problemas de acceso a servicios básicos debido a los límites de movilidad impuestos. No obstante, estas personas desplazadas han seguido en contacto con el personal local con el que trabajan vía ‘on line’, con el problema añadido de que las conexiones por internet no siempre son fáciles en determinados territorios.

Blanca Mingo, coordinadora de Alianza por la Solidaridad-ActionAid en Senegal, es una de las personas que ha seguido en la distancia varios proyectos de desarrollo agrícola fundamentales, y más ahora para paliar las pérdidas causadas por el coronavirus: “Salí de Kolda, donde llevaba seis meses trabajando, pero no por ello frené la actividad. En Senegal se cerraron los mercados  y ello supuso muchas pérdidas para familias que no podían dar salida a sus productos. Era básico seguir adelante porque estamos trabajando en ocho grandes huertas comunitarias y en la creación de un centro agrícola en Cumbacara que será importante para la recuperación de esta región fronteriza con Guinea Bissau”, señala. Son proyectos que se financian con fondos de la Generalitat Valenciana, los gobiernos de Aragón y Castilla-La Mancha y el cabildo de Gran Canaria.

Reformulación de proyectos para adaptarlos a la nueva situación

En otros casos, los y las cooperantes expatriados han optado por quedarse en el terreno, si bien también sujetos a las medidas de seguridad impuestas en sus lugares de residencia, con muchos límites a los traslados.Así ha sido el caso de Eva Anadón, coordinadora de Alianza en Palestina, que primero fue confinada en Amán (Jordania) y más tarde en Jerusalén, donde vive con un niño de dos años.

“En Gaza aún no podemos entrar. Al principio, se obligó a seguir una cuarentena de 14 días en centros de alojamiento de Hamás, pero luego se cambió por confinamiento en las casas y ahora tenemos un repunte importante de casos, así que se ha cerrado de nuevo la entrada a la Franja. En Cisjordania, seguimos trabajando intensamente y hemos reformulado proyectos que teníamos de atención a mujeres supervivientes de violencia de género para adaptarlos a la atención no presencial”, apunta desde Jerusalén.

Alianza por la Solidaridad-AcionAid demanda la modernización del sector y fondos adecuados para afrontar la crisis en países en desarrollo

Fundamentales son, asimismo, los cooperantes locales. En el caso de Alianza suponen la mayoría de su personal -cuenta con 72 locales y 10 expatriados en 16 países-, y están realizando un sobreesfuerzo para llegar a los lugares más afectados. En varias ocasiones han tenido que guardar cuarentenas a su regreso, como la que ha tenido que realizar el cooperante Diego Bernal en Colombia, tras recorrer la Amazonía y el Chocó.

Ana Alcalde, directora de Alianza por la Solidaridad-ActionAid, insiste en el mensaje: “No podemos mirar para otro lado en estos momentos porque ha quedado claro que la pandemia y la crisis provocada por ella no sabe de fronteras, pero para poder seguir trabajando y cumplir con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible se requiere un apoyo económico contundente, muy superior al que hay en España. El trabajo de los cooperantes son el espejo de ese compromiso ineludible con los países que peor lo van a pasar”.

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