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Miles de beneficios «caídos del cielo» que pueden tener un buen fin

Las empresas que causan la crisis climática obtienen miles de millones en beneficios “caídos del cielo”. Entre 2021 y 2023, 36 de las principales empresas del sector de los combustibles fósiles y financiero que financian el uso de estos combustibles, obtuvieron más de 420.000 millones de dólares de beneficios extraordinarios entre julio de 2021 y 2023.  

La buena noticia es que un impuesto del 90% sobre estos beneficios inesperados podría generar hasta 382.000 millones de dólares en ingresos que podrían destinarse a servicios públicos como la educación o la acción por el clima. Imagina lo que se podría invertir en mejorar la vida de la gente si se estableciera un impuesto permanente a esas ganancias extraordinarias.

Informe: el poder de los beneficios caídos del cielo

El informe “El poder de los beneficios caídos del cielo” concluye que gravar estos beneficios extraordinarios, denominados “caídos del cielo”, de manera permanente, podría generar fondos para impulsar el gasto público, especialmente en áreas clave como la educación y la acción por el clima. Estas ganancias inesperadas suelen atribuirse a cambios externos del contexto y se consideran un «excedente» por encima de los beneficios regulares y previstos. 

Según el informe, un impuesto del 90% sobre las ganancias extraordinarias de estas 36 empresas podría generar hasta 382.000 millones de dólares en ingresos. Esta cantidad es casi 20 veces mayor que los 21.000 millones de dólares aportados por los donantes para la adaptación climática en 2021. 

«Lo dijeron incluso en Davos: estamos antes una “crisis climática existencial” que golpea a los más vulnerables. Sin embargo, muchos países no tienen recursos para enfrentarse a las consecuencias de cambio climático. Mientras, la magnitud de los beneficios que las empresas de combustibles fósiles y sus financiadores están obteniendo a raíz de las crisis mundiales es realmente asombrosa», ha manifestado Isabel Iparraguirre, nuestra responsable de transición ecológica. 

 

¿Cuánto han aumentado estos beneficios caídos del cielo?

Esta investigación hace un análisis de las ganancias de las 14 principales empresas de combustibles fósiles y las 22 principales corporaciones financieras por valor. En los 24 meses hasta julio de 2023, estas empresas obtuvieron 1.218 millones de dólares en beneficios. De ellos, los beneficios extraordinarios ascienden a 425.000 millones de dólares. Los beneficios de las empresas de combustibles fósiles en los 12 meses anteriores a julio de 2023 aumentaron un asombroso 278% en comparación con la media del periodo comprendido entre agosto de 2017 y enero de 2020. 

Tanto la industria de los combustibles fósiles como el sector financiero han obtenido beneficios extraordinarios en los últimos años, ampliamente atribuidos al impacto de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, y a los altos tipos de interés adoptados por muchos países en respuesta a la creciente inflación.  

 

Mientras, en el Sur Global no pueden hacer frente a la crisis climática

El informe “Cómo se mueve el dinero: los bancos echan leña a la crisis climática”, publicado a finales de 2023, denunciaba que solo las entidades bancarias han invertido más de 3,2 billones de dólares en combustibles fósiles en el Sur Global desde que se adoptó el Acuerdo de París en 2015, lo que contribuye a financiar y empeorar la crisis climática.  

Durante la COP27, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, ya pidió a los gobiernos gravar estos beneficios extraordinarios de las compañías de combustibles fósiles y dirigirlos a los más afectados por el cambio climático. Aunque España sí ha gravado de manera temporal este tipo de beneficios de las empresas del sector de la energía y de la banca, no está claro si este gravamen va a mantenerse y el destino de esos fondos adicionales recaudados no está especificado. En este sentido, “pedimos al Gobierno que el impuesto sobre los “beneficios extraordinarios” sea algo permanente y pueda destinarse a quienes más sufren el impacto de la crisis climática y al refuerzo de los servicios públicos”, ha concluido Iparraguirre.