Alianza, detrás del foro social en Mauritania para fortalecer su democracia

Mauritania, uno de los países más pobres del mundo, con un Índice de Desarrollo Humano de 161 (de un total de 187 países), carece de una sociedad civil organizada que pueda defender de forma eficaz el cumplimiento de derechos humanos y reclame más garantías para cubrir muchas necesidades básicas. El desierto es el absoluto protagonista de un territorio en el que tan solo el 0,5 % es apto para el cultivo, dando como resultado que casi la mitad de la población no tenga asegurada su alimentación.

Allí, las mujeres tienen que hacer frente a continuas vulneraciones de sus derechos, matrimonios precoces, abandono escolar, etcétera. Aunque Mauritania ha ratificado diversos convenios internacionales para la igualdad entre hombres y mujeres, en la realidad el disfrute de los derechos humanos de las mujeres sigue siendo muy limitado: las prácticas culturales y las costumbres sociales tradicionales reproducen situaciones que no tienen en cuenta el desequilibrio social y económico que sufren las mujeres mauritanas en términos de acceso a la educación, al empleo y a recursos financieros, entre otros asuntos.

Mauritania es también un país de tránsito de personas migrantes en el que, en su ruta hacia Europa, muchas ocasiones hacen de este lugar un hogar más permanente mientras esperan su oportunidad de dar el peligroso salto por el Mediterráneo. Este colectivo es uno de los más castigados debido a la marginalidad a la que se ve abocado, teniendo que hacer frente a la falta de acceso a derechos y servicios básicos, además del rechazo cada vez mayor por parte de la población mauritana.

La vulnerabilidad de la población mauritana en general, y de estos colectivos en especial, hace imprescindible el fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil para que puedan actuar como enlace entre la ciudadanía y las autoridades, haciendo llegar a éstos las demandas y necesidades la población y puedan ejercer la presión requerida para transformar la realidad en este país.

Así, Alianza por la Solidaridad, junto al Foro de Organizaciones Nacionales de Derechos Humanos (FONADH) y en el marco del programa de la Unión Europea para apoyar a la sociedad civil y la cultura, ha organizado un seminario de dos días de duración en Nouadhibou, la segunda ciudad más grande del país, para apoyar a estas organizaciones y que tengan acceso a su regularización administrativa, a una gestión eficiente, a ayudas estatales.

Este seminario ha tenido como objetivo, en primer lugar, la creación de un espacio de encuentro e intercambio de experiencias e ideas en temas relacionados con la democracia y el desarrollo, y, en segundo lugar, la promoción de las organizaciones de la sociedad civil como agentes esenciales en el desarrollo local, la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la pobreza.

Imagen: cooperativa en Mauritania apoyada por Alianza por la Solidaridad
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