Celebramos el Día de mujer boliviana

Fue gracias a Lidia Gueiler Tejada, la única presidenta mujer que tuvo Bolivia, quien durante su corto mandato instituyó el 11 de Octubre como día de la mujer boliviana, a través del Decreto Supremo 17081 de 1979.

En esta fecha importante y dando continuidad a la reivindicación de nuestros derechos, “no hay mucho para festejar”, ya que a pesar de haber logrado avances en la formulación de leyes, normas, y políticas en temas estratégicos para la promoción de la equidad y los derechos de las mujeres, éstos no son acompañados con los recursos y presupuestos necesarios para su implementación, y por tanto, no se materializan en la vida cotidiana de las mujeres.

A más de tres años de la vigencia de la Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia 348, ésta no está cumpliendo con el objetivo de sancionar a los responsables, ni proteger a las víctimas de violencia. Al contrario, los casos de violencia contra las mujeres van en aumento de manera alarmante, y los feminicidios se van dando con mayor brutalidad de parte de los agresores, que por lo general son las parejas, concubinos, o esposos de la víctima. Asimismo, existen escasas iniciativas para la prevención de la violencia impulsadas por el Estado, muestra de ello es la baja ejecución de recursos públicos para este fin y determinados por Ley, siendo que en el año 2015 apenas se logró ejecutar el 47% de estos recursos.

La violencia feminicida es una de las mayores y lacerantes formas de vulneración a los derechos humanos de las mujeres, al atentar contra su integridad física, psicológica, sexual, contra su libertad, su dignidad como persona y sobre todo contra su propia vida. Esta vulneración tiene raíces en el sistema patriarcal, y por lo tanto, para enfrentar la problemática, una tarea primordial es la erradicación del patriarcado a través de la transformación de las estructuras, relaciones, tradiciones, costumbres y comportamientos desiguales de poder, de dominio, exclusión, opresión y explotación de las mujeres por los hombres.

Es hora de que las autoridades dejen a un lado las retóricas, y actúen, desarrollando acciones serias, concretas y efectivas para la erradicación de la violencia hacia las mujeres, y para ello, es imprescindible atacar el origen de la violencia. Esto sólo será posible si se plantean políticas efectivas para la desestructuración del patriarcado y la cultura de violencia que se ha instaurado históricamente.

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