El compromiso de las empresas con la sostenibilidad

La preocupación de los ciudadanos por los efectos del cambio climático no deja de aumentar, así como su sensación de que los gobiernos no están haciendo suficiente para frenarlo. En este sentido, millones de personas, especialmente estudiantes y jóvenes en todo el mundo, están exigiendo en las calles que los gobiernos hagan más en este aspecto.

Pero esta exigencia se extiende también a las empresas, a las que la sociedad demanda un mayor compromiso con los grandes problemas del mundo. El Business Round Table, uno de los mayores lobbies empresariales de USA, firmaba hace pocos días una declaración en la que afirma que las empresas deben “proteger el medio ambiente, fomentar la diversidad, la inclusión, la dignidad y el respeto”.

Más allá del convencimiento ético y bienintencionado de algunas empresas y de la mayor presión que puedan hacer los gobiernos endureciendo la regulación, a lo que las empresas son especialmente sensibles es -como es lógico por otra parte- a sus ventas y a sus resultados.

Por eso, son positivos los datos que muestran estudios como el Earned Brand 2017 de Edelman y otros como los de Nielsen, que ponen de relieve que el compromiso social y medioambiental de las empresas ya es en muchas categorías uno de los factores fundamentales que tienen en cuenta las personas para tomar sus decisiones de compra y en sus preferencias a la hora de elegir una empresa en la que trabajar.

Amazon anunció hace pocos días su compromiso para lograr cero emisiones en sus negocios diez años antes de lo previsto en el Acuerdo de París. Una estupenda iniciativa, a la que a buen seguro contribuyó la carta que el pasado mes de abril, miles de sus empleados enviaron al consejo de la compañía exigiéndole que adoptara un plan para combatir el cambio climático.

Unilever ha sido una de las empresas que más ha apostado por integrar la sostenibilidad entre sus compromisos. El éxito de lo que su CEO Paul Polman denominó “doing good business by doing good” fue vital para que pudiera convencer a sus accionistas de que los esfuerzos que hacía la compañía en este sentido, no eran solamente éticamente correctos, sino económicamente rentables.

El retorno de la inversión es el criterio económico al que se deben las empresas y el hecho de que cada vez más personas, en especial los más jóvenes, premien con su preferencia a las que se comprometen de verdad con la sostenibilidad, es un incentivo que sin duda ayudará a que dicho compromiso se haga firme y pase a ser mayoritario. Por eso, nuestra actitud y actuación como clientes, empleados, accionistas, etc. es decisiva para lograr que las empresas asuman sus compromisos de una manera decidida y sin vuelta atrás.

Conrad Llorens, (@conradllorens) Fundador y CEO de Summa

Miembro del Patronato de Alianza por la Solidaridad

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