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El papel de las y los jóvenes en la crisis de Ucrania

¿Cómo responden los jóvenes en la crisis de Ucrania? Hoy celebramos el Día Internacional de la Juventud resaltando de lo que son capaces las y los jóvenes cuando les golpea una crisis.

En primera línea: jóvenes en la crisis de Ucrania

A principios de 2022, había aproximadamente 10,2 millones de jóvenes, de entre 14 y 35 años, en Ucrania. La segunda invasión de Rusia a Ucrania, que empezó a finales de febrero, ha obligado a más de cuatro millones de jóvenes a huir de sus hogares, según el Ministerio de la Juventud de Ucrania.

Al mismo tiempo, las personas jóvenes suelen estar en primera línea de la respuesta humanitaria a desastres naturales, agitación política y conflictos armados. La guerra en Ucrania es otro ejemplo de evento que impacta de forma devastadora en las vidas de las personas y motiva a las y los jóvenes a ayudar a las demás.

Creemos que la respuesta humanitaria a esta crisis debe tener en cuenta no solo las necesidades de las y los jóvenes, sino también su papel y liderazgo en el proceso de respuesta y construcción de paz.

En el contexto en el que la juventud representa futuro y cambio, prestar mayor atención a esta parte de la población puede darnos una generación de adultos innovadores, ciudadanos ejemplares y cívicamente comprometidos. El sector juvenil es el que más se involucra en la ayuda a las personas refugiadas, siendo el principal recurso humano que cumple las funciones sobre el terreno. Sin su ayuda, habría sido muy difícil lograr una movilización tan grande. Así, es muy importante que las y los jóvenes sientan simpatía y consideración de todos. Para que sigan participando en los proyectos, es necesario motivarlos y alentarlos”, afirma una de nuestras socias en Rumanía, la Federación de Jóvenes Besarabios (FTB).

Cuando comenzó la crisis de refugiados, nos dimos cuenta de que necesitábamos abordar con urgencia las dificultades de las y los jóvenes de Ucrania y ayudarlos. Teníamos que establecer lugares seguros donde pudieran preguntar y recibir apoyo sin miedo de ser rechazados o de no recibir respuestas.

Necesidades específicas de las y los jóvenes

Nos hemos unido a varias organizaciones juveniles rumanas para satisfacer las necesidades específicas de las y los jóvenes. La Fundación Nacional para la Juventud, el Consejo Nacional de la Juventud, FJT Suceava, FTB y DEIS, entre otras.  Muchas de estas organizaciones tienen especialistas que, diariamente, brindan apoyo emocional y asesoramiento psicosocial a jóvenes que huyen de Ucrania y han sufrido traumas. Nuestras socias también impulsan actividades grupales, como terapia a través de arte, música o danza, que están disponibles para todas las y los jóvenes, independientemente de su país de origen.

En un tiempo en que tantos jóvenes padecen depresión y ansiedad, es fundamental disponer de espacios dedicados a la socialización joven, como el que apoyamos en Suceava. Se trata de un espacio seguro para que las y los jóvenes participen en actividades informales y eventos educativos. En definitiva, un sitio donde darles otras formas positivas y constructivas de emplear su tiempo libre. Un lugar que sienten como refugio seguro y donde poder ser ellos mismos, sin temor a ser juzgados ni criticados.

Estamos ayudando a generar confianza de la juventud ucraniana hacia la comunidad local y viceversa estimulando la participación de la primera en la vida local. Sin embargo, luchamos con las barreras del idioma y la falta de una participación significativa de las y los jóvenes”, cuentan Nadia y Lisa, de la FITT – Fundación Juvenil del Condado de Timis, otra socia de ActionAid en Rumanía.

 

La juventud en Rumanía dio la bienvenida a las personas refugiadas ucranianas. Sin resentimiento ni crítica. Nos dimos cuenta de que su tragedia era nuestro trauma común y de que, como país vecino, podíamos ayudarlas a volver a sentirse seguras. Las y los jóvenes rumanos comenzaron a recaudar dinero, ayudar en las fronteras, perdieron noches de sueño e, incluso, dejaron todas sus prioridades vitales en segundo plano únicamente para ofrecer apoyo”, subrayan desde FTB.

 

En los primeros días de la guerra, algunas personas de Suceava temían que quienes llegaban de Ucrania sumaran sus problemas a los nuestros y empeoráramos como comunidad. Pero, al mismo tiempo, muchas personas jóvenes se lanzaron a ofrecer ayuda donde se necesitaba«, destaca FJT Suceava.

I am Ukrainian

Sin embargo, tras casi seis meses, existe riesgo de rechazo. La desinformación, las noticias falsas y las publicaciones en redes sociales podrían provocar una ruptura en las relaciones entre personas refugiadas y comunidades locales. Nuestras socias aluden a los diferentes niveles de educación como causa que podría alentar un ambiente antirrefugiados en las comunidades de acogida. Miembros de FTB se lamentan: «Por desgracia, en Rumanía, todavía hay muchas personas jóvenes con escasa formación. Jóvenes de regiones y pueblos menos desarrollados que están influenciados por la percepción de los lugareños. No filtran la información de Internet y pueden ser fácilmente manipulados por la opinión pública”.

Por esto, algunas organizaciones han lanzado #IamUkrainian, una campaña en redes sociales contra la discriminación. La campaña enfatiza las similitudes entre ucranianas y rumanas con el objetivo de presentar a la comunidad ucraniana como “gente como nosotros”, con esperanzas, sueños y miedos.

Acción humanitaria para y con jóvenes

A pesar del potencial de las personas jóvenes, con demasiada frecuencia no se les tiene en cuenta en decisiones que afectan sus vidas. Por lo tanto, es crucial que tengan voz y voto en los espacios de toma de decisiones.

Empoderar a las jóvenes para que identifiquen sus habilidades y tengan la confianza necesaria para darles un buen uso favorece que alcancen su máximo potencial y las motiva a ofrecer lo mismo a quienes lo necesitan. Las jóvenes pueden traer y mantener la paz y mejorar el lugar en el que eligen vivir”, sentencia FJT Suceava.

Para garantizar que la juventud no cae en el olvido, en junio los miembros del Compact for Young People in Humanitarian Action (UNICEF, UNFPA, ACNUR, ActionAid, el Consejo Noruego para Personas Refugiadas (NRC), Scouts, Global Refugee Youth Network y Youth Compact Champions) organizaron una formación online sobre las directrices del Comité Permanente entre Organismos (IASC, por sus siglas en inglés) para jóvenes líderes de Ucrania, Rumanía, Polonia y Moldavia.

La capacitación dio una visión general de los mecanismos de coordinación humanitaria e identificó puntos de entrada para que las y los jóvenes participen y asuman el liderazgo en la acción humanitaria. Esta sesión también sirvió para que las jóvenes compartieran sus experiencias de apoyo a familias y comunidades desplazadas y vulnerables en Ucrania, Polonia, Moldavia, Rumanía y otras áreas afectadas. Se pusieron en común retos, soluciones y lecciones aprendidas en esta crisis humanitaria.

«Hubo un período, del 1 al 26 de marzo, en el que los consejos juveniles de Mariúpol estuvieron incomunicados. En ese momento, la ciudad y sus alrededores vivieron fuertes combates y estuvieron al borde de una catástrofe humanitaria. Debo decir que fue la peor época de mi vida. Solo después de la primera oportunidad exitosa de evacuación de Mariúpol y de recibir de mis amigos los primeros mensajes de ‘conexión móvil restaurada’ y ‘Estoy vivo’, sentí que volvía a respirar«, confiesa Olga Dzerzhinska, trabajadora del Consejo de la Juventud en el Este (socio de UNFPA).

Las jóvenes quieren la paz, no la guerra. Felicidad, no tristeza. Por eso, estamos dispuestas a hacer lo necesario para construir la comunidad en la que queremos vivir. Junto con otras como nosotras: personas que se preocupan por nuestras necesidades, las entienden y nos apoyan”.

 

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