Las dirigentes comunitarias, motores de cambio de la sociedad en Bolivia

Mabel Monje es, junto a Fani Nina, otra destacada lideresa en el municipio boliviano de El Alto. Mabel recuerda cómo tuvo que enfrentarse a comentarios discriminatorios de personas que cuestionaban su participación en la junta vecinal por ser una mujer joven: “A esta niña no sé cómo hay que decirle… a esta chica que no participe, que no hable, ya le hemos dicho que no hable, ¿dónde está su poder?…”, le recriminaban exigiéndole pedir permiso para hablar en nombre de su familia.

Al contar su trayectoria, Mabel rememora cómo la comunidad vecinal logró logró un alcantarillado cavando zanjas en sus puertas para que el gobierno municipal se encargara del resto de la instalación: “Sumando esfuerzos y voluntades podemos conseguir beneficios para vivir bien, para mejorar nuestras condiciones de vida”.

Mabel, que llegó a ser ministra de Medio Ambiente y Agua en 2011 gracias a su trayectoria como lideresa en el municipio de El Alto, empezó siendo presidenta de su zona y formando parte de la Central Obrera Regional de El Alto y de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve).

Esta valiente mujer también ha tenido que hacer frente a la violencia por el hecho de ser una mujer activa en la escena política. En 2006, tras ser nombrada delegada en la Fejuve para hablar sobre la situación del presidente de la Federación de entonces, fue golpeada y maltratada por defender que concluyera su mandato. “Yo lamenté este hecho y me dijeron: ‘el líder no se queja, el líder tiene que estar ahí, firme…’, y entonces me callé”, cuenta Mabel con voz muy firme y sin dudar que fue una buena decisión.

Uno de los episodios en los que participó Mabel junto a otras mujeres, líderes y vecinas fueron las protestas contra la decisión del Gobierno de exportar el recurso natural del gas en 2003. “Papás de varios de mis estudiantes habían muerto, entonces fue algo tan desgarrador, viendo con tanta impotencia que la vida valía tan poco para la gente que estaba en el poder, que no entendíamos que había llegado hasta tal extremo. Entonces, la consigna era sacarlos sí o sí, y se ha logrado este objetivo…”, cuenta Mabel recordando con pesar ese mes de octubre y las demandas de la población. Muchas mujeres se movilizaron en esas fechas, sentadas, copando  las calles del municipio, esperando a que el gobierno de turno retrocediera frente a una medida que afectaba al pueblo y beneficiaba a las empresas. Durante la que fue llamada «Masacre del gas» murieron más de 70 personas en todo el país.

Mabel comenzó a asistir al Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza, una institución en Bolivia, aliada de Alianza por la Solidaridad, que lleva más de treinta años luchando contra la desigualdad de género y promoviendo los derechos de las mujeres. Allí, esta dirigente comunitaria ha participado en formaciones sobre liderazgo, gestión de conflictos, comunicación e incidencia, cómo manejar los presupuestos municipales… Conocimientos con los que ha mejorado su contribución a su municipio.

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