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El bosque de la miel transforma vidas en Gambia

Miércoles, 29 abril 2015
María Rodríguez / Kolda @MariaRgez

La miel, muy bien valorada en África Occidental, es básica en la vida de Mohamed Sawanneh y Djalo Drame, pero no está disponible todo el año. Desde Alianza por la Solidaridad, les apoyamos para que obtengan un mayor rendimiento económico de este producto sin destruir los bosques.

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Mohamed Sawanneh vive en Dare Salam, una aldea de Gambia. Cada mañana se levanta a las cinco y espera la llamada de su jefe para ayudar a las tareas agrícolas. Mohamed conduce un tractor, y esa actividad le proporciona algunos ingresos, insuficientes para mantener a su familia. Por ello al anochecer, casi agotado el día, desde hace cinco años pedalea 20 minutos para adentrarse en el bosque cercano al pueblo e inicia una segunda jornada de trabajo recolectando miel hasta la medianoche.

El mercado de la ciudad cercana de Brikama, en el centro del país, está alborotado. Pescado, carne, legumbres, utensilios de cocina, telas colores… y gente por todas partes. Dialo Drame está allí con un pequeño puesto en el que vende la miel que sus hijos recolectan desde hace cuatro años. “La miel es buena para curar el resfriado, sobre todo ahora en la época de lluvias”, nos cuenta. A continuación nos enumera otros muchos usos: para el dolor de garganta, cuando los niños tienen fiebre, mezclándola con el fruto del baobab y del árbol nété, para cremas, velas, cosméticos, abrillantar zapatos o hacer los dibujos en las típicas telas wax.

Para apoyar a Mohamed, a Dialo y a tantas otras personas, en Alianza por la Solidaridad hemos elegido la miel como uno de los productos forestales que no implican la deforestación de los bosques y que ayudan a mejorar las condiciones de vida de la población. En ello trabaja, entre otros, Belén García, técnica de Medio Ambiente y energía de nuestra organización, con un proyecto implantado en las zonas fronterizas entre Senegal-Gambia y Senegal-Guinea Bissau.

Belén participa en el estudio de lo que se llama “cadena de valor”, es decir, identificar todos los pasos de la miel desde la colmena al consumidor. Ese es el camino para fortalecer aquellos eslabones que más recursos proporcionan a las familias. “De este modo, pueden tener ingresos del bosque sin dañar el medio ambiente, como ocurre con la tala ilegal de árboles”, afirma García. Una dificultad sin solución para Mohamed y Dialo Drame es que no hay miel todo el año y la producción varía según el clima, cada vez más inestable, como lo es en paralelo la economía de los apicultores y quienes forman parte de la cadena.

No menos grave es que en Gambia, para obtener la miel de las colmenas aún se utiliza un medio tradicional peligroso: asustan con fuego a las abejas. “El fuego no solo empeora la calidad de la miel, sino que las abejas mueren. Y sin abejas no hay miel”, explica Mbemba Nanko, coordinador de la federación de organizaciones del sector, AAJAC COLUFIFA, que participa en esta Alianza.

El tercer hándicap a solventar lo explica Mohamed Jaiteh, experto forestal de ADWAC, nuestra socia local en Gambia: “La miel es cara y con poca demanda, así que si aumentamos la producción será más barata y accesible, y a la vez se frenará la destrucción de los bosques“.

Productos que facilitan el desarrollo sostenible

Pero hay otros productos que también facilitarán que exista desarrollo, y que sea sostenible. Me refiero al baobab (sus hojas y frutos se comen y con su corteza se hacen cuerdas), el gaweh (una raíz que se utiliza como incienso), el nere (antipalúdico, complemento nutritivo y condimento) o el mad (un fruto para hacer zumo). Han sido elegidos por la propia comunidad. ¿Quién mejor que los usuarios del bosque conocen sus recursos? ¡Y las usuarias!, pues en todas las comisiones hubo participación de mujeres en la cadena de valor. Entre los criterios, que hubiera suficiente cantidad para evitar dañar el medio ambiente, la situación de los mercados, el aumento de los ingresos o que fueran productos apreciados por los consumidores.

Gracias a estos trabajos en bosques que cruzan fronteras entre tres países (Gambia, Senegal y Guinea Bissau) la gestión es hoy sostenible y participativa. “Utilizar estos productos es muy importante para la población”, asegura Jaiteh. “Si ven el bosque como fuente de ingresos y, por lo tanto que hay que conservarlo, no dejarán que se queme. Es un alivio de la pobreza en las zonas rurales, pero hay que gestionarlo”.

Tras los estudios, se concretarán las mejores medidas para que Mohamed Sawanneh deje de preocuparse por esa llamada de madrugada y Dialo Drame venda su miel todo el año en el mercado de Brikama Ba.


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