Mujeres jordanas que superan la violencia machista

A Zahiah le robaron su infancia con 14 años, cuando su familia la obligó a casarse con un hombre 30 años mayor que ella, para salir de la pobreza gracias a la dote que el pagaba y no tener que preocuparse de la de la pérdida de la virginidad y “el honor” antes del matrimonio. Violencia machista consentida social e institucionalmente a la que cada vez más mujeres jordanas están dispuestas a rebelarse.

Todas las ideas e ilusiones que Zahiah se había hecho del matrimonio se desvanecieron la primera semana cuando él empezó a golpearla, a insultarla y a tratarla como su esclava, amenazándola para que no dijese a nadie lo que estaba ocurriendo en la casa. Zahiah fue violada repetidamente dentro del matrimonio por su marido, adicto al alcohol y los narcóticos, y prostituida entre el círculo de amigos de su marido.

“No se lo dije nadie porque pensé que lo que ocurría era normal. Me solía acordar de mi madre cuando solía decirme antes del matrimonio que lo que pasa en el hogar es secreto”. Tras varios años de matrimonio y agresiones, acabó adicta a los narcóticos para superar el estado de depresión e impotencia en el que vivía.

Un día recibió una invitación de la escuela de su hija mayor, que estudia en primer grado, para asistir a una ceremonia de celebración del Día de la Madre y Zahiah decidió asistir sin decírselo a su marido, para que no se lo impidiese. Ese día se abrió la puerta del cambio en su vida: la ceremonia incluyó una conferencia sobre la violencia de género realizada por la Red de Mujeres Árabes y cuando empezaron a hablar de las diferentes formas de violencia, y como violan los derechos humanos, a Zahiah se le empezaron a caer las lágrimas y decidió contar lo que estaba viviendo. No sin dificultades, y gracias al apoyo de su familia, consiguió el divorcio, recibió tratamiento contra su adicción, un nuevo trabajo y se mudó con su madre y su padre.

Alianzas solidarias contra las violencias en Jordania

El matrimonio temprano y forzado es un tipo de violencia al que se enfrentan las mujeres y niñas jordanas, pero también las refugiadas sirias en Jordania; apoyado por una mentalidad conservadora y utilizado como una estrategia de “defensa” de las familias con bajos ingresos y en situación económica desesperada (reciben un dinero por la novia y además tienen una persona menos que alimentar) ha aumentado alarmantemente en los últimos años.

Zahiah, Enas, Summer… son mujeres jordanas cuyas historias han sido recogidas por otras mujeres de la red Mosawa, un grupo de 80 organizaciones de base que trabajan por los derechos de las mujeres en Jordania, en un folleto publicado por AWO (Arab Women Organization). Alianza por la Solidaridad y su socia AWO han dado una formación de tres días a 17 mujeres representantes de Mosawa sobre la importancia de narrar historias de vida para hacer visibles las situaciones de vulnerabilidad, pero también de lucha que afrontan las mujeres en Jordania en el disfrute de sus derechos sexuales y reproductivos, y el derecho a una vida libre de violencias.

159 hombres y mujeres de 4 distritos de Jordania han participado en las sesiones informativas y de sensibilización sobre derechos de las mujeres e historias de vida para contar sus vivencias personales, hablar de la importancia de ejercer sus derechos y buscar ayuda en redes y organizaciones de mujeres.

Zahiah lo expresa claramente: “Yo siempre trato de asistir a todas las sesiones de sensibilización y siempre aconsejo a cualquier mujer que sufre violencia no permanecer en silencio y buscar ayuda porque no quiero que nadie experimente la agonía y el sufrimiento que he padecido”.

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