Reforestando los bosques de Senegal

La presión que sufre el el bosque de Pata, ubicado cerca de la frontera entre Senegal y Gambia, es insostenible para su supervivencia a medio plazo. Durante años ha sido un lugar en el que se ha abusado del terreno para el cultivo de nuevos campos de cacahuete, para que los ganaderos lleven a pastar a sus animales, para la tala intensiva de árboles que más tarde se convierten en leña o en madera para la construcción de viviendas… A pesar de la protección legal y gubernamental, su destrucción se mantiene lenta pero constante.

Desde Alianza por la Solidaridad hemos puesto en marcha el proyecto SAGE, en acción desde 2011, y mediante el que nos esforzamos para frenar la paulatina desaparición de este bosque y también promover la reforestación de los espacios más afectados por la esquilmación de los recursos madereros.

Nuestra organización, junto con la colaboración de FODDE y  los comités creados para esta alarmante situación entre las distintas comunidades locales, hemos seleccionado voluntarios para que se encarguen de la vigilancia del bosque y les hemos dotado de un total de 260 bicicletas para que puedan desplazarse y 260 carretillas para el transporte de distinto material, así como botas y bombas de agua. Además de su rol como vigilantes y protectores del bosque frente a la tala ilegal, otra de las tareas más importantes de la que se encargan es la prevención y la rápida reacción frente a los incendios forestales, ya sean intencionados o accidentales, que representan de los problemas más urgentes por su alarmante proliferación en esta zona.

El abuso de recursos naturales y los incendios, los problemas más graves

bosque senegalEl uso extensivo del bambú, que crece en la frontera entre Senegal y Guinea Bissau, para la construcción de muebles y el vallado de parcelas, ha provocado que prácticamente haya desaparecido en la parte senegalesa, aunque no de la zona de Wasadou-Pirada, en la parte de Guinea Bissau. Así, muchos senegaleses cruzan la frontera al territorio guineano para cortarlo de manera ilegal, lo que ya ha generado problemas con el servicio de protección de bosques de este país.

En Alianza llevamos tres años trabajando intensamente para buscar estrategias de gestión compartida de los espacios forestales en las zonas transfronterizas a través del llamado ‘Plan de Ordenación y Gestión de los Espacios Transfronterizos’ (PAGET), que pretende ofrecer soluciones consensuadas a todos estos problemas.

El pequeño paraíso natural del bosque de Cupuda, ubicado también entre estos dos países y hasta este momento bien conservado, se encuentra ahora en peligro por la combinación fatal de las sequías y los incendios forestales provocados para la explotación ilegal de madera. En esta zona, con el proyecto SAGE, estamos fomentando la repoblación de distintas especies buenas para la madera, como el pau de sange o la acacia para mantener la cobertura forestal necesaria pero también para un posible aprovechamiento económico.

Enlace al artículo en ElDiario.es

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