Violaciones o matrimonios forzosos, los principales peligros de las mujeres migrantes en Argelia

La inestabilidad social y política que recorre buena parte del África subsahariana continúa favoreciendo la migración de miles de subsaharianos en busca de una vida mejor. La gran mayoría quiere llegar a Europa, y en su camino Argelia se sitúa como uno de los países fronterizos de estancia donde los migrantes se instalan temporal o definitivamente. Pese a esta situación, Argelia continúa carente de una ley de asilo que otorgue cobertura legal a buena parte de los migrantes, quienes quedan la mayoría de las veces abandonados a su suerte y sin protección por parte de las autoridades estatales, dependientes de la ayuda de organizaciones de la sociedad civil para satisfacer sus necesidades más básicas y otras más complejas como el alojamiento, la sanidad o la educación en las familias con hijos.

Racismo y machismo

Entre estos migrantes, son las mujeres quienes quedan más expuestas a los peligros de la “aventura” migratoria, hecho que no ha sido lo suficientemente analizado. Las mujeres que emprenden este camino –que viajan solas, o acompañadas por sus maridos u otros miembros familiares– son vulnerables a la autoridad de los hombres, siendo víctimas de abusos, violaciones o matrimonios forzados. Una vez en Argelia su situación continúa siendo igualmente preocupante: su estatus dentro de la sociedad argelina es degradado por el hecho de ser inmigrantes, entremezclándose además con el racismo y el machismo y convirtiéndose en el blanco de burlas, abusos y humillaciones, afectando de manera más notable a aquellas mujeres que viven solas –por lo que el matrimonio se ha convertido en un mecanismo para conseguir una mínima protección–, de las cuales se tiende a pensar que ejercen la prostitución, lo que aumenta aún más la violencia contra ellas.

100_4111El difícil acceso a la vivienda y la facilidad con que los migrantes pueden ser expulsados de las casas –en régimen de alquiler o de ocupación– aumenta el desamparo de estas personas. Además, la volatilidad del trabajo y las pésimas condiciones labores se intensifican sobre las mujeres. Muchas desempeñan labores como empleadas del hogar y denuncian la explotación laboral que sus jefes ejercen aprovechando su estado ilegal en el país o por su condición de migrante, ya que  además de largas jornadas de trabajo, el salario queda a merced de lo que quieran pagarles, dificultando que puedan acceder a una economía estable propia. Esto favorece que las mujeres se vean “obligadas” a ejercer la prostitución o la mendicidad, no sólo para poder conseguir alimentos, sino también para aquellas que deciden acceder a la sanidad –servicio al que la mayoría de los migrantes prefieren no acceder debido a la cantidad de prejuicios que interactúan en la consulta–.

Para Alianza por la Solidaridad, presente en Argelia hace más de 8 años, la situación de vulnerabilidad y desamparo que soportan las mujeres migrantes en Argelia merece ser atendida de inmediato. Un mayor estudio y análisis del caso, acompañado de acciones por parte del gobierno y de la sociedad argelina, favorecería el lento proceso de asimilación de la población migrante, a la vez que mejoraría el estatus y la protección hacia las mujeres migrantes.

 

Informe sobre mujeres migrantes en Argelia

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