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Violencia sexual en Ucrania: la punta del iceberg

El 19 de junio es el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos. La violencia de género, incluida la violencia sexual, es un arma de guerra de uso generalizado, aunque permanezca invisibilizado. La violación, el embarazo no deseado, la trata de personas y otros abusos sexuales son táctica de control y humillación para víctimas de guerras. También son un instrumento para minar la moral del adversario.

En el caso de Ucrania, la ONU ya ha registrado 124 denuncias de violencia sexual. Pero esto es solo la punta del iceberg, ya que muchas mujeres tienen miedo de denunciar. La impunidad y la revictimización podrían ser las principales razones del subregistro de casos.

Los protocolos de atención

Desde Alianza-ActionAid, insistimos en la necesidad de proporcionar la asistencia y el acompañamiento necesarios a supervivientes de violencia de género, incluida la violencia sexual. Tanto dentro de Ucrania como en los países donde buscan refugio. Sobre el terreno, hemos constatado que, en muchos casos, los servicios públicos en esos países no garantizan cuidados esenciales, como Gestión Clínica de la Violación (CMR).

El protocolo recomienda administrar antirretrovirales y antibióticos, para evitar enfermedades de transmisión sexual e infecciones, y anticonceptivos. Sin embargo, los llamados PEP kits no están disponibles de manera generalizada. Tampoco se garantiza una atención médica especializada en los países de acogida, incluido el examen forense y el enfoque centrado en la superviviente.

Esto sucede por varias razones: falta de medios y protocolos adecuados, falta de conocimientos o, como en el caso de Polonia, políticas restrictivas en cuanto a derechos sexuales y reproductivos de mujeres y niñas. Todo ello supone un serio obstáculo para las víctimas. De hecho, la prohibición del aborto en Polonia ha provocado que refugiadas se vieran obligadas a regresar a Ucrania a que se lo practicaran, para luego volver a huir de la guerra.

Trato a las supervivientes

Es necesario que el personal de las organizaciones y los agentes en fronteras sepan atender a quien pueda haber sufrido violencia sexual y/o violencia de género. Así como que sepan derivar a los servicios adecuados. En este sentido, defendemos enfoques centrados en las supervivientes, en los que ellas decidan por sí mismas y se preserven confidencialidad, seguridad y dignidad. Invertir en el desarrollo de capacidades del personal que está en primera línea es clave durante la respuesta y el proceso de recuperación.

“La vergüenza y el miedo hacen que un gran número de casos queden invisibilizados y sin denunciar. Esta situación se agrava si las víctimas no disponen de recursos ni información sobre los servicios disponibles. Experiencias previas con los proveedores de servicios que hayan sido desagradables también juegan un papel importante”, dice Atria Mier, especialista en género y coordinadora de humanitaria de Alianza-ActionAid para Moldavia y Ucrania.

Parte de las acciones que llevamos a cabo con organizaciones socias en Polonia, Rumanía, Moldavia y Ucrania se centra en reforzar el liderazgo de las mujeres en la toma de decisiones y garantizar la atención a mujeres, niñas y personas LGTBIAQ+ que han sufrido violencia sexual y de género a través de servicios multisectoriales (salud, apoyo psicosocial, asistencia legal, transferencia de efectivo) en su propio idioma. Demandamos que se establezcan urgentemente mecanismos de prevención, atención y recuperación para mujeres y niñas, de una forma culturalmente adecuada y con un enfoque centrado en la persona que ayude a las víctimas a convertirse en supervivientes.

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