Natalia Gebert, la mujer que no mira hacia otro lado 

Quienes conocen a Natalia Gebert la describen como un volcán de energía, no hay quien la pare cuando cree en algo, habla mucho y convence. Es una de las impulsoras de Dom Otwarty, Casa Abierta, una pequeña organización polaca que presta asistencia a quienes han huido de Ucrania.

Ayudas ofrecidas desde Casa Abierta

Muchas de esas personas refugiadas son menores que debieron abandonar las escuelas abruptamente para escapar de las bombas. Desde Casa Abierta se preparan materiales y asistencia educativa para que puedan recuperar una parte de esa normalidad perdida. Es fundamental para su bienestar psicológico que puedan volver a sus rutinas, aprender y compartir tiempo con niñas y niños de su edad.

Se calcula que un 10% de quienes han llegado a Polonia son ciudadanos de otros países: estudiantes foráneos, trabajadores migrantes, miembros de parejas mixtas. A ellas, Casa abierta, también les abre la puerta; pues se enfrentan a una doble penuria, ya que el trato que están recibiendo al cruzar las fronteras es a menudo discriminatorio y la protección que reciben al llegar a Polonia es deficiente. Es una situación que denuncian Natalia Gebert y sus compañeros y compañeras de Casa Abierta, una organización con experiencia en el trabajo con personas refugiadas.

El inicio de Casa Abierta

Para que el mal triunfe, basta con que giremos la cabeza hacia otro lado. Es mucho más fácil sentarse en un café y disfrutar de una tarta que ver cómo disparan a la gente”. Natalia cita esta frase de Marek Edelman, uno de los líderes del levantamiento del Gueto de Varsovia durante la II Guerra Mundial.

Cuando comenzó la crisis de los refugiados en 2015, en la que más de un millón de personas trataron de encontrar asilo en Europa, Natalia recordó esas palabras y decidió que no quería ser de quienes miran hacia otro lado ante la profunda injusticia, aunque eso complicara su vida.

Esta traductora de inglés empezó a hablar con otras personas a través de grupos de Facebook y juntas impulsaron Casa Abierta. No es solo un nombre, durante más de cinco años la sede de la organización estuvo en la propia casa de Natalia. Allí se reunía el equipo de personas voluntarias, se almacenaban materiales.  Allí se planeaban actividades dirigidas a ayudar de manera directa a las personas refugiadas, desde acompañarlas al médico hasta darles asistencia legal, y también a sensibilizar a la sociedad polaca frente al odio y la intolerancia en manifestaciones o charlas en escuelas.

Siete años después de esa crisis que les vio nacer como organización, Natalia y sus compañeros siguen alzando ahora la voz ante la discriminación. Si bien es cierto que la llegada de personas que huyen de la guerra en Ucrania ha despertado en general una ola de solidaridad en Polonia, también es verdad que hay una intolerancia evidente hacia las personas de origen no ucraniano que están cruzando la frontera. Como denuncia Casa Abierta, se han registrado ya agresiones racistas y la ley especial para asistir a refugiados en la Unión Europea incluye solo a aquellas personas con pasaporte ucraniano.

Nuestro colaboración con Casa Abierta

Casa Abierta es una de las organizaciones con las que estamos estableciendo vías de colaboración para apoyar la respuesta que ya están dado las organizaciones locales.

Desde Alianza – Actionaid, vamos a apoyar a Casa Abierta para que desarrolle sus actividades de apoyo a las personas refugiadas de Ucrania. Gracias a vuestras donaciones podremos ayudar a otras muchas organizaciones locales que, como Casa Abierta, están trabajando ya incansablemente en el terreno.

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