‘Kirikou’, o la dificultad de tener la piel negra en Marruecos

Kirikou es un personaje de ficción creado en 1998 por el director francés Michel Ocelot. Si os gusta África y la cultura africana, no dejéis de ver sus películas. Son maravillosas. Pero Kirikou (que significa ‘niño salvaje’) es también una asociación de apoyo a la comunidad subsahariana de Marruecos, un país donde desde hace años sufren discriminación.

Me cuentan que, aunque con la ley de 2014 ha mejorado un poco sus vidas (“vivimos algo más tranquilos”, dicen),  la comunidad subsahariana sigue sufriendo mucho en Marruecos. Durante años ha sido hostigada por las autoridades y por la propia población. Las redadas son continuas, aunque aseguran, aliviados, que las deportaciones al desierto han parado un poco. Pueden caminar por la calle sin tanto miedo. Pero su vida continúa siendo realmente difícil. No tiene acceso al trabajo –cuesta que alguien contrate a alguien de piel negra– ni acceso a vivienda; ni siquiera acceso a la salud o a la educación. Además, en algunos casos, para alimentar a sus hijos –la mayoría de embarazos no deseados durante la ruta migratoria–, deben prostituirse.

Memongo Edith Leonce

Edith no ha querido mostrar su rostro por miedo a ser perseguida, una situación que padecen muchas compatriotas en Marruecos.

Actualmente, gracias al apoyo de Alianza, más de 40 mujeres reciben una formación profesional en peluquería o costura con la idea de abrir una oportunidad laboral en sus vidas. Muchas de ellas son médicos o abogadas pero ni sueñan con convalidar su título o poder continuar la universidad aquí. Sus niños son acogidos en guarderías para que puedan hacer la formación. Es el caso de Memongo Edith Leonce, de 27 años (Camerún), a la que una tía que vivía en Bélgica convenció para venir a Marruecos y, desde aquí, dar el salto a Europa. Luego se olvidó de ella y no tiene dinero ni trabajo para cruzar el estrecho o para volver a su país. Su sueño es poder continuar la carrera de medicina que empezó. Es huérfana de padre y madre y está preocupada por conseguir dinero para sus dos hermanos pequeños y cree que la formación que ha hecho gracias a Kirikou y Alianza le puede permitir ahorrar para pagarse el viaje en cayuco. Tiene un hijo por el que luchar. Y mientras se esconde ante la cámara, con miedo de mostrar su imagen, ya que su situación en Marruecos es ilegal, se despide. Sonriendo. Con una fuerza que esperamos que le ayude a salir adelante.

El trabajo de Kirikou no se queda ahí. Las personas voluntarias –“muchas marroquíes”, cuentan con orgullo– no dan abasto apoyando a menores no acompañados/as, atendiendo las llamadas de sus compatriotas para proporcionarles defensa legal, inscribiendo a las niñas y niños recién nacidos en el registro (sin papeles no tienen derechos), dando formaciones de planificación familiar para evitar embarazos no deseados, combatiendo la violencia contra las mujeres… Además, en numerosas ocasiones, deben mediar entre vecinos.  No tienen muchos recursos, pero están contentos no sólo por todo lo que hacen, sino porque su labor en el país está cada vez mejor valorada por el gobierno marroquí. “Nuestro trabajo es ayudar en la vida cotidiana a los miles de subsaharianos que viven en el país”, explica Diop Mountaga, presidente de la asociación. “Estudié en Francia y quise volver aquí a ayudar a mis compatriotas. La gente me decía que estaba loco, que nadie quería volverse de Europa. Pero es que no todos los africanos queremos vivir allí. Eso debes contarlo”.

Esperamos que cada vez más instituciones como Alianza por la Solidaridad apoyen la labor de Kirikou en Marruecos. La solidaridad colectiva es siempre un ejemplo que nos inspira. ¡Suerte desde la otra orilla, Kirikou!


Puedes leer más sobre la situación de la infancia migrante en Marruecos en el último informe que hemos publicado.
2 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Queremos transformar el mundo

Recibe historias inspiradoras de personas
decididas a cambiar las reglas del juego.

CONTACTO  

681 393 971