Vacunas en África

Acceso a las vacunas en África: apenas el 1% de la población vacunada

El acceso a las vacunas en África es muy limitado. Hay países como Tanzania, Eritrea, Burkina Faso o Chad donde nadie ha sido vacunado, según datos oficiales. Por eso, solicitamos la liberación de patentes de vacunas, ante el riesgo de que se extienda por el continente como ha ocurrido en India.

La expansión del coronavirus en la India y la aparición de nuevas cepas más virulentas está poniendo en evidencia que la estrategia de los países ricos de acaparar la producción de vacunas a nivel global está provocando que la pandemia siga extendiéndose entre poblaciones de países que no tienen acceso a las mismas. Además, las condiciones de vida hacen imposible mantener las medidas de prevención, como ya es el caso del subcontinente asiático y podría ser el de África, donde ni un 1% de sus habitantes tiene alguna dosis de una vacuna.

Desde la campaña global People´s Vaccine Alliance, en la que participamos, reclamamos la liberación de las patentes de las vacunas y medicamentos para frenar esta pandemia, facilitando su producción. La iniciativa COVAX de la OMS ha demostrado ser insuficiente para garantizar un suministro equitativo y justo en todo el mundo.

Acceso a las vacunas en África: apenas llegan al 1%

Los datos del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de África, organismo que recoge la información sanitaria de este continente, señalan que a fecha 11 de mayo solo se han vacunado con alguna dosis el 1,14% de la población y con dos un reducido 0,35%.

Además, el reparto está siendo muy desigual: mientras en Marruecos ya se ha suministrado a 10 millones de habitantes y en Nigeria a 4,2 millones, hay países donde aún no se ha vacunado nadie, como son Tanzania, Chad, Eritrea, Burkina Faso, Madagascar, República Centroafricana o Burundi. Tampoco en la República Saharaui. En otros, como Libia o Zambia la cantidad de vacunados es insignificante.

De los más de 304 millones de dosis administradas en todo el mundo hasta finales de marzo, menos del 0,2% fue para África subsahariana, donde vive el 14% de la población mundial. En algunos casos también se han producido abusos con los precios, como el caso de Uganda, que está pagando más de tres veces el precio de la vacuna AstraZeneca que los países de la Unión Europea. Si llegase a vacunar a toda su población el precio a pagar sería más del doble de todo su presupuesto nacional de salud. Cabe señalar que las vacunas que llegan son, fundamentalmente, de AstraZeneca, la rusa Spuknik y la china Sinopharm.

No basta con donar los sobrantes

Es inadmisible que los países ricos –incluido España- anuncien que donarán las vacunas que están acaparando, muy por encima de las necesidades reales, únicamente cuando toda su población esté vacunada. Una medida que la realidad está demostrando que no es ni siquiera eficaz para esa población nacional, dado que el COVID-19 está mutando a medida que se extiende hacia variantes que podrían ser resistentes a las vacunas que ahora existen en el mercado.

Mientras no esté inmunizada cada persona y en todos los lugares del mundo, nadie estará a salvo” ha señalado Cristina Muñoz, directora de Alianza por la Solidaridad-ActionAid.

A la imperiosa necesidad de producir y distribuir más vacunas, se suma la de favorecer campañas en los países africanos a favor de la vacunación, ante la expansión de bulos sobre su eficacia. Asimismo, es imprescindible enviar apoyo sanitario para su distribución eficaz y su inoculación, dadas las peculiaridades de estas vacunas, que requieren unas condiciones muy específicas de conservación que no son fáciles de conseguir en muchos países africanos.

Además, la presencia de la cepa sudafricana pone en evidencia la difícil situación a al que se enfrenta el continente africano. Esta cepa es más contagiosa y presenta menor capacidad de inmunización de las actuales vacunas. La suma de estos factores demuestra que África necesita una respuesta colectiva, rápida y eficaz frente al COVID-19 que frene la cepa y mejore la situación sanitaria.

El ejemplo de India

«La situación en India en estos momentos, con cientos de miles de contagios registrados cada día, son la evidencia de que no se han hecho bien las cosas» apunta Muñoz. Precisamente en un país que es el primer suministrador de vacunas del mundo y que ha visto recortada su producción por boicot a importaciones que precisaba, entre otras razones. Actualmente, ActionAid está apoyando la respuesta a la Covid-19 en 20 hospitales de 8 estados con voluntarios, con distribución de comida y con líneas de atención que reciben más de 500 llamadas diarias.

Se están poniendo las ganancias de sus grandes corporaciones farmacéuticas por encima de la seguridad de las poblaciones de países del Sur Global, como es evidente en el caso de África. Hasta ahora, la UE, EEUU o Reino Unido se han estado mostrando reacios a la propuesta de Sudáfrica e India, respaldada por más de 100 países en desarrollo, para suspender temporalmente los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio en la OMC. Esto ha promovido un “nacionalismo de vacunas” que nada tiene que ver con las dinámicas de una pandemia vírica como es ésta, que no sabe de fronteras.

Sin embargo, la situación parece haber cambiado tras el reciente apoyo del presiente americano Joe Biden a la liberación de patentes, y que ha llevado a Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, a mostrarse positiva a discutir la actual situación de las patentes, una posición que ahora el Gobierno español parece compartir. Pese a esta evolución en las actitudes de los líderes, es necesario que esto se materialice en acciones reales de manera rápida o sino la situación seguirá incrementando los efectos negativos en el continente africano.

Alianza por la Solidaridad y ActionAid reclamamos

  • La liberación temporal de las patentes relacionadas con la pandemia
  • Transparencia en la política de precios para que se basen en su costo real de producción, teniendo en cuenta las ayudas públicas que han recibido para su desarrollo
  • Cancelación la deuda externa y respaldar la emisión de derechos especiales de giro por parte del Fondo Monetario Internacional para que los países africanos adquieran y administren vacunas a su población.
  • Fondos de instituciones financieras para la pandemia del COVID-19 que no estén ligados a medidas de austeridad de los gobiernos.

 

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