Por qué ir por tu cuenta a la frontera con Ucrania no es buena idea

Desde que estallara la guerra en Ucrania, hemos asistido a una espectacular ola de solidaridad en muchos países. Siempre es emocionante ver a tantas personas con ganas de ayudar a las demás. Sin embargo, hacemos un llamamiento para extremar la precaución y que se eviten ciertas acciones que, aunque bien intencionadas, pueden ser perjudiciales para las personas que han huido a los países vecinos.

El caos fronterizo, caldo de cultivo para engaños

En los puestos fronterizos donde hemos desplegado nuestros equipos para, junto a las organizaciones socias locales, atender a las personas que huyen de Ucrania, hay momentos en los que puede haber cierto caos debido el trasiego constante de personas.

En ese escenario, se camuflan muchos (la mayoría son hombres) que, bien por estafar el poco dinero que llevan consigo las personas que han abandonado sus hogares, bien por nutrir redes de trata de personas, pueden hacerse pasar por voluntarios y engañan a los refugiados. Se aprovechan de la situación de vulnerabilidad y necesidad en la que se encuentran estas personas y se las llevan engañadas con promesas de alojamiento, puestos de trabajo y, en definitiva, una posibilidad de salir adelante lejos del horror de la guerra.

El peligro es mayor para las mujeres

La mayoría de las personas que han salido de Ucrania son mujeres. Para ellas, la amenaza es mayor, no solo por los factores de riesgo que existen (están cansadas, con pocos ahorros, a veces sin contactos…), sino por la existencia previa en la región de redes de trata.

Están tanto las mujeres jóvenes, que esperan en la frontera algún transporte para huir de la guerra, como las madres con menores y ancianos a su cargo, que deben lidiar con sus temores personales pero también ocuparse del cuidado familiar. De la desesperación de ambas se sirven numerosos conductores voluntarios que ofrecen sus servicios de traslado en los puntos fronterizos, sin que sea siempre con buenas intenciones.

No agravemos una situación ya complicada

Teniendo en cuenta este contexto, es preferible que no se acuda a las fronteras para intentar ayudar in situ de forma individual, sin ser miembro de ninguna organización autorizada por el Gobierno de España para trabajar en el terreno. Esta clase de iniciativas, a pesar de la buena intención, sumaría más desconcierto.

Además, ya se están dando algunos casos de descoordinación a la llegada a España de grupos de personas refugiadas por no conocer los protocolos, o bien por no gestionar bien los recursos y las necesidades de estas personas. Recordamos que estas personas se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad y que necesitan protección efectiva y real para poder continuar con su vida lo antes posible.

Si quieres ayudar a la población refugiada de Ucrania, puedes apoyar nuestro trabajo. Y recuerda por qué no aceptamos donaciones en especie.

Igualmente, animamos a todas las personas voluntarias a conocer y formarse para prevenir el abuso y la explotación sexual y la salvaguarda de menores.

 

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